Una casona del XIX en Solanar de Barbastro, con once habitaciones, una bodega bajo el suelo del comedor y ninguna prisa. Vinos del Somontano, cocina de temporada y silencio del bueno.
La casona no se levantó como hotel, así que ninguna habitación mide lo mismo que otra. Elegimos conservarlo en vez de tirar tabiques.
La más recogida, en el ala norte. Ventana de arco a la era y muro de piedra vista sin enfoscar.
Sobre la bodega antigua, con la trampilla original en el suelo, restaurada y cubierta con vidrio.
Toda la planta alta, con las vigas de roble originales y ventana al oeste. Se ve la sierra al atardecer.
Menú corto que cambia cada quince días con lo que hay. Abierto también a quien no se aloja, con reserva. La bodega tiene 140 referencias y 90 son del Somontano.
Estamos en los portales de siempre y ahí nos encontraréis. Pero cada reserva que entra por ellos se lleva su comisión, y preferimos que esa diferencia se quede entre vosotros y nosotros. Mirad lo que cambia.
Los mismos días, la misma habitación, reservada de las dos maneras.
Decidnos las fechas y cuántos sois y os confirmamos por teléfono o por correo. Si venís por trabajo o con niños, avisad y os colocamos en el ala que os convenga.